Emociones en la toma de decisiones de negocios.

En la toma de decisiones, factores emocionales y sociales toman gran relevancia. Existen varios estudios psicológicos que demuestran que, aunque nosotros tratemos de convencernos de lo contrario, no somos tan racionales como pensamos. En la toma de decisiones la emoción de temor es una de las más fuertes, una de las que más ejerce influencia en la acción, y esto viene al mismo tiempo a recaer en el ámbito social: aceptación, estatus, pertenencia, etc.

En el entorno de los negocios, cuando se es una persona sin experiencia (es decir una persona que no está acostumbrada a invertir con dinero propio, tener visión a largo plazo, personas con poca educación financiera, con prejuicios hacia el dinero, etc.), las emociones están a flor de piel y son las que permearan tus decisiones, siendo precisamente el temor, disfrazado de razón, el que no te deje ver las cosas de manera objetiva.

¿Cuáles son los principales temores? El temor a perder lo que uno tiene o cree tener es definitivamente uno de los más fuertes. De hecho este temor puede llegar a nublar por completo el otro lado de la moneda: perder algo mucho mayor al no invertir en una oportunidad de negocio. Si tienes que invertir 1 peso, este hecho nos hace paralizarnos ante la posibilidad de perder ese peso, aunque no nos damos cuenta que al no invertir ese peso estamos perdiendo la posibilidad de convertir ese peso en miles de pesos. Entonces al no invertir, estas perdiendo en realidad miles de pesos.

Otro gran temor es el relacionado al estatus social. La crítica social es algo que no todos pueden manejar de manera correcta y las personas en su entorno tienen gran influencia en sus decisiones. El pánico a ser excluido, rechazado, criticado y/o minimizado los vuelve extremadamente vulnerables para tomar decisiones objetivas y basadas en datos duros y hechos. Esto se presenta en todo tipo de personas, sin embargo, las más propensas serán los profesionales, en especial los que han alcanzado niveles altos en la pirámide corporativa, ignorando el hecho de que esta en realidad es una ventaja.

Ahora, algo que tenemos que tomar muy en cuenta y en la cual debemos hacer hincapié, es en que estas emociones casi nunca se presentan a nivel consciente sino inconsciente; es decir que no nos damos cuenta que están ahí y nosotros pensamos que estamos razonando hacia la toma de decisiones, o sea que se le pone una especie de disfraz a nuestras emociones. Muy natural en el instinto de conservación del hombre moderno… sí, sí, sí ya sabemos que eres muy racional, pero… tal vez no tanto…

Al tener la intención de ponerle la máscara de razonamiento a nuestras emociones, incurrimos a ciertas practicas poco convenientes y que resultan ser una trampa muy profunda excavada por uno mismo. ¿Cuáles son estas prácticas? Bueno, eso lo veremos en el próximo blog… manténte en contacto.

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